Si estás planificando una escapada a la Costa Blanca, te contamos qué ver en Calpe para que aproveches cada hora. Esta localidad alicantina combina un parque natural que sale del mar, playas con bandera azul y un casco antiguo de calles blancas en un espacio muy compacto. Llegamos, dejamos la maleta y en dos o tres días recorremos todo lo importante.
¿Qué es el Peñón de Ifach y por qué es lo primero que ver en Calpe?
El Peñón de Ifach es un macizo de roca caliza de 332 metros que entra en el mar como una muralla vertical. Es Parque Natural y el símbolo visual de Calpe. Aquí va el dato que más gente se lleva por sorpresa: para pasar más allá del torno de acceso hace falta reserva, y el aforo es de 300 personas al día. La reserva es gratuita, se hace en la web oficial del parque natural (una reserva por persona) y se puede tramitar con hasta diez días de antelación. Si nos presentamos sin ella y todavía no se ha llegado a las 300, nos pueden expedir la autorización allí mismo; si el cupo está completo, nos quedamos abajo.
La ruta a la cumbre son unos 5 kilómetros entre ida y vuelta, con unos 300 metros de desnivel, y conviene contar entre tres y cuatro horas. Hasta el túnel excavado en la roca el camino es fácil y apto para casi cualquiera; a partir de ahí hay tramos con cadenas y la caliza resbala mucho. Los niños solo pueden llegar hasta el túnel. Llevamos calzado cerrado con buena suela, agua y algo de abrigo, porque arriba casi siempre sopla viento.
¿Cuáles son las mejores playas para bañarse en Calpe?
En 2026 Calpe ha conseguido cinco banderas azules: la Fossa, el Arenal-Bol, el Cantal Roig, el Racó y Puerto Blanco. Las dos playas grandes son la Playa de la Fossa (o de Levante), al norte del Peñón, de arena fina y con todos los servicios, la más familiar; y la Playa del Arenal-Bol, en pleno casco urbano junto al puerto pesquero, más animada. Si comparamos con otros arenales de la provincia, en nuestra selección de las mejores playas de Alicante tenemos más candidatas para alargar el viaje.
Para el snorkel buscamos calas de cantos rodados y agua limpia. La Cala El Racó está a los pies del Peñón, junto al puerto pesquero, y es la más frecuentada por quienes van con tubo y gafas. En la zona norte, muy cerca de la Fossa, están la Cala Calalga y la Cala del Mallorquí, ambas de aguas transparentes. Y al sur del casco urbano, la Cala La Manzanera queda justo debajo del conjunto de La Muralla Roja.
¿Qué son los Baños de la Reina y merece la pena visitarlos?
Los Baños de la Reina son los restos de un asentamiento romano de los siglos I al VI, con una zona residencial, un complejo termal y unas piscifactorías excavadas en la roca a la orilla del mar. Lo que se puede ver libremente son esas piscifactorías: una gran balsa rectangular de unos 20 por 10 metros dividida en seis compartimentos comunicados. Están junto al paseo marítimo Infanta Elena, entre el puerto pesquero y la Playa del Arenal-Bol, a la altura de la Torre del Molí.
Lo curioso es que hoy siguen usándose como piscinas naturales: el agua entra tranquila y poco profunda, y es habitual ver familias con niños bañándose dentro. El yacimiento propiamente dicho, con la zona de mosaicos y las termas, está vallado y solo se visita en las visitas guiadas que organiza el Ayuntamiento de Calp a través de la oficina de turismo (turismo@ajcalp.es, 965 83 69 20). Si nos interesa la parte arqueológica, escribimos antes del viaje para saber si hay fechas.
¿Dónde está el casco antiguo de Calpe y qué encontramos ahí?
El casco antiguo está a pocos minutos caminando desde la Playa del Arenal-Bol, subiendo hacia la plaza de la Villa. En esa plaza están las dos piezas que hay que ver: la Iglesia Antigua, del siglo XV y de estilo gótico-mudéjar, y el Torreó de la Peça, una torre de finales del siglo XIV o principios del XV que hoy alberga el Museo del Coleccionismo, con exposiciones temporales. De la muralla queda poco; lo más fotogénico es la «Ventana al mar», un hueco entre dos edificios que conecta la plaza dels Mariners con la calle Pedro García Ortiz. La parroquia moderna de Nuestra Señora de las Nieves está al lado y contrasta con todo lo anterior.
Paseamos sin prisa por las calles estrechas y paramos en alguna terraza. Si el viaje cae en sábado, el mercadillo semanal se monta por la mañana, de 8:00 a 13:30 aproximadamente: la parte de ropa y textil en la avenida de Rumanía y la de fruta y verdura en el aparcamiento de la calle Petit. Los miércoles hay rastro de segunda mano en la avenida del País Valencià.
¿Qué miradores hay en Calpe para sacar buenas fotos?
El Mirador del Morro de Toix está al sur de Calpe, en la sierra que hace de límite con Altea. En coche se llega por la N-332 en sentido Altea-Calpe: pasados los túneles del Mascarat, se gira hacia la urbanización Maryvilla y se deja el coche arriba. Desde el aparcamiento queda una cuesta corta, de unos 300 metros y 50 de desnivel, hasta el mirador, que está a unos 250 metros de altura. Al norte tenemos la silueta entera del Peñón; al sur, la bahía de Altea con la Serra Gelada de fondo. Algunos días sopla con fuerza y cuesta sujetar la cámara.
Dentro del pueblo, la foto obligada es La Muralla Roja, el edificio de Ricardo Bofill que está sobre la Cala La Manzanera. Es residencial privado, así que se fotografía desde fuera, y la cala de abajo da otro ángulo con el mar delante.
¿Hay rutas de senderismo aparte del Peñón de Ifach?
Sí, y sin necesidad de reserva. La más sencilla es la vuelta a las Salinas de Calpe, una laguna incluida en el Catálogo de Zonas Húmedas de la Comunitat Valenciana que está en medio del casco urbano. El sendero perimetral ronda los 2,3 kilómetros, es llano y sin desnivel, y en él se han contado más de 170 especies de aves; la estrella es el flamenco, que se deja ver en muchas épocas del año. Vamos a primera hora o al atardecer, cuando la luz es mejor y hay más actividad.
Para algo más de montaña, la ruta al Morro de Toix desde Maryvilla combina el mirador con la pista forestal que continúa casi sin desnivel por la sierra. Siempre llevamos protección solar, gorra y agua de sobra: el clima aquí es seco y el sol pega fuerte incluso en primavera.
¿Dónde comer en Calpe sin caer en trampas turísticas?
Buscamos restaurantes donde coman locales, y en Calpe eso significa acercarse al puerto pesquero y a la lonja, donde el pescado llega directo de las barcas. Pedimos lo que esté en la pizarra en vez de en la carta plastificada: es lo que ha entrado ese día. En el casco antiguo, las calles perpendiculares a la avenida Gabriel Miró esconden bares de tapeo con precios de pueblo.
Evitamos los locales con menú en cinco idiomas pegado en la puerta y fotos de los platos. Si vamos en temporada alta, reservamos mesa o llegamos antes de las 14:00 para asegurar sitio, porque en julio y agosto el pueblo se llena.
¿Cuántos días necesitamos para ver Calpe completo?
Con dos días completos cubrimos lo esencial: un día para el Peñón de Ifach por la mañana (con la reserva hecha) y playa por la tarde; otro para el casco antiguo, los Baños de la Reina y el mirador del Morro de Toix. Si sumamos un tercer día, lo dedicamos a las Salinas y a una excursión cercana: Altea es el municipio vecino, y a menos de media hora en coche están las Fuentes del Algar, perfectas para un día de pozas y cascadas. Si viajamos con niños, Benidorm y su Terra Mítica están al lado.
Calpe funciona bien como base para recorrer la Costa Blanca sin coche. La línea 9 del TRAM d’Alacant, que es un tranvía y no un autobús, para en Calp y conecta con Benidorm en unos 36 minutos; el trayecto cruza dos zonas tarifarias y el billete sencillo cuesta 2,80 euros. Así nos ahorramos el coche para los movimientos cortos y los problemas de aparcamiento del verano.
¿Qué llevar en la maleta para un viaje a Calpe?
Ropa ligera, bañador, chanclas de goma para las calas de cantos rodados, zapatillas de senderismo si pensamos subir al Peñón, gorra, gafas de sol y crema solar de factor alto. Un cortavientos fino viene bien para las noches de primavera y otoño, y en invierno añadimos un jersey, porque las noches refrescan aunque el día sea soleado.
Llevamos también una botella reutilizable y una mochila pequeña para las excursiones de un día. Y el móvil con batería: la reserva del Peñón se enseña en el acceso, y usaremos mapas, fotos y horarios del TRAM en tiempo real.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Calpe?
Mayo, junio y septiembre son los meses ideales: el agua ya está templada, hay mucha menos gente que en julio y agosto y es más fácil encontrar alojamiento y mesa. En pleno verano Calpe se llena y cenar a las 21:00 sin reserva se convierte en una odisea.
Si nos interesa más el senderismo que la playa, marzo y abril son perfectos: clima suave y campo verde tras las lluvias del invierno. Eso sí, la reserva del Peñón hace falta todo el año, así que la tramitamos antes de salir. En invierno el pueblo está tranquilo, con parte de la oferta cerrada, pero es una buena opción si buscamos desconexión absoluta.